El ambientalista Escéptico

Midiendo el Real Estado del Mundo


El Lic. Diego Martín Mielke, Director de INDEMIN S. A. - Investigación y Desarrollo Minero- que

ha participado de la XXVI Convención Minera, realizada recientemente en Lima Perú, ha tenido oportunidad de mantener una entrevista con el autor del libro El ambientalista Escéptico, Bjorn Lomborg. Ha desarrollado un enfoque sobre los diferentes puntos de vista que mantiene el autor sobre los cuidados del medio ambiente.

Dada la extraordinaria importancia que tiene el contenido del libro comentado, sobre todo teniendo en cuenta que la minería ha sufrido una serie de cuestionamientos, muchos de los cuales, han sido consecuencia de la falta de conocimiento del tema minero y de falta de información directa, Fundamin quieren hacer llegar a todos sus socios y seguidores la versión desarrollada por el Lic. Mielke, agregando a ello enfoques periodísticos que van en favor y en contra de Bjorn Lomborg.

Así es el nombre del libro de uno de los más famososambientalistas mundiales actualmente. Su nombre es Bjorn Lomborg, nacido en Dinamarca, científico , experto en estadísticas, parte del Staff de la Universidad de Arhus en Dinamarca.

A continuación tenemos un breve resumen de su obra precitada:

• Los datos engañosos

Una comprensión exacta del mundo es crítica para decidircómo asignar nuestros recursos y esfuerzos en una escala global. Infortunadamente, nuestra visión del mundo ha sido sesgada por una letanía de conceptos erróneos presentados por los ambientalistas y proponentes del fin del mundo. Por ejemplo, estos críticos manifestaron que nos estamos quedando sin energía y recursos naturales -una aseveración que es demostrablemente falsa. De hecho, hoy en día las personas tienen más alimentos y están viviendo más que en cualquier otro momento del último siglo. Por ejemplo, en 1900 el tiempo de vida promedio era de 30 años; actualmente es de 67 años. Asimismo, la pobreza se ha reducido más en los últimos 50 años que en los últimos 500, según las estadísticas de la ONU, y esta reducción ha ocurrido en casi todos los países.

La exageración flagrante sobre el deterioro ambiental asusta a todos y lleva a las personas a gastar recursos y enfocar la atención en problemas inexistentes mientras ignoran los problemas reales.¿Por qué continúan estos grupos desinformando al público? Bien, para empezar, ellos deben su misma existencia –y su financiación- a la amenaza permanente de estos problemas.

En otras palabras, mientras peor parezcan ser los problemas, más importantes parecerán los grupos que los estudian y oponen. Los ambientalistas tienen un aliado diligente en su campaña del susto: los medios de comunicación. Los centros de noticias siempre están en búsqueda de una historia tan aterradora que el público potencial no puede permitirse el perdérsela; y los ambientalistas proporcionan diariamente tal atractivo.

Para conseguir un verdadero panorama del mundo, uno debe examinar las tendencias a largo plazo. Los fatalistas que pregonan el fin del mundo a menudo emiten declaraciones angustiosas y recopilan historias emotivas que reflejan las causas que ellos promueven.

Lógicamente, este enfoque es defectuoso, ya que uno siempre puede encontrar historia o hacer declaraciones que apoyen la posición opuesta. Otra táctica popular engañosa es seleccionar un breve lapso de tiempo en el que los datos apoyan un punto de vista particular.

Obviamente, para evaluar apropiadamente los desarrollos sustanciales, uno necesita datos de un lapso amplio; no sólo la usual información del lapso de dos a cinco años, seleccionada generalmente. Un análisis de tendencia debe remontarse tan atrás en el tiempo como exista información.

Los problemas ambientales deben examinarse sobre una base relativa. Para juzgar la severidad de cualquier problema, uno debe apreciar su relación a otros problemas. Por ejemplo, la afirmación que cierto pesticida causa cáncer, podría ser engañosa si de hecho causa sólo un número diminuto de casos. En esta situación, librarse del pesticida para reducir cáncer podría ser contraproducente, toda vez que las frutas y verduras en general ayudan a prevenir el cáncer y, sin los pesticidas, las frutas y verduras se pondrían más caras y las personas comerían menos de ellas.

Las relaciones también entran en juego cuando se obliga a la sociedad a escoger entre lo que es mejor para los humanos y lo que es bueno para los animales y plantas. Las personas hacen tales elecciones todos los días cuando enfrentan el deseo de preservar un bosque virgen y la necesidad de campos cultivados. Finalmente, uno debe usar al ser humano como punto de referencia.

Cuando se haga ello, se encontrará que los humanos comparten muchos intereses comunes con los animales y plantas, como la necesidad de aire limpio y vínculos con otras especies de animales y plantas.

Usando este marco, uno comprenderá pronto que la premisa de que el crecimiento económico necesariamente mina el ambiente es una falacia. No hay elección simple entre el bienestar económico y la protección ambiental. El desarrollo ambiental a menudo es el resultado del desarrollo económico, dado que un ingreso más alto proporciona a las personas el lujo de preocuparse del ambiente.

El Instituto Worldwatch, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Greenpeace están entre los grupos que difunde desinformación en el nombre del ambiente. Frecuentemente, estos grupos usan las mismas estadísticas disponibles para todos, incluyendo algunas de las usadas en este libro, pero de una manera engañosa.

Estas estadísticas vienen principalmente de fuentes oficiales como las Naciones Unidas y sus organizaciones subsidiarias, tales como FAO (alimentación), OMS (salud), PNUD (desarrollo), y PNUMA (ambiente).

• La realidad sobre el bienestar humano

Los humanos hoy están en mejor situación que en cualquier punto de loa historia, incluso con la población creciente.

A partir de 1950, la población mundial empezó a aumentar dramáticamente y probablemente se nivelará alrededor del 2050. Desde el 2000, había aproximadamente 6 mil millones de personas, un nivel que se espera aumente a aproximadamente 8 mil millones en el 2025, y a 9.3 mil millones en el 2050.

La razón principal para este gran aumento poblacional es la reducción dramática en la mortalidad, debido a un mejor acceso a alimentos, medicinas, agua limpia y saneamiento. En una sociedad tradicional agrícola las personas tienen un ingreso bajo, un número alto de niños y una alta tasa de mortalidad, que es especialmente alta en los niños. Pero a medida que la economía se desarrolla y se vuelve más urbana, las condiciones de vida mejoran y la tasa de mortalidad desciende mientras la prosperidad asciende. Los temores de superpoblación son infundados. Las áreas más pobres del mundo son sus regiones rurales, que tienen poblaciones relativamente bajas mientras las ciudades siguen siendo las áreas de mayor densidad poblacional y de mayor crecimiento económico.

Tanto la esperanza de vida como la salud están en ascenso. Durante la Edad de Piedra la expectativa de vida era aproximadamente de 21 años y, hasta alrededor del año 1400, un niño recién nacido podía esperar sólo hasta los 20 a 30 años aproximadamente. El promedio de vida de 30 años continuó hasta aproximadamente 1850, pero en los siguientes 150 años se disparó dramáticamente a aproximadamente 41 años en 1950 y 65 años en 1998.

Hoy, sobre el 85% de la población del mundo puede esperar vivir por lo menos 60 años. La razón principal por la que la esperanza de vida ha aumentado es porque muy pocas personas mueren a temprana edad; la mortalidad infantil y del niño ha caído dramáticamente.

Las personas están viviendo mucho más tiempo por el aumento de los niveles de vida que han traído mejor alimentación, ropa y vivienda. Las mejoras del siglo 19 en higiene pública y los adelantos médicos del siglo 20 han transformado la salud y disminuido las enfermedades.

Las personas están alimentándose mejor hoy en día, también. A pesar del crecimiento poblacional, tanto en los países desarrollados como en los en vías de desarrollo, todos tienen más para comer. Menos personas están padeciendo hambre y los alimentos son más baratos.

Estas mejoras se reflejan en el aumento del consumo calórico, que se ha incrementado globalmente en 24% desde 1961 y 38% en los países en vías de desarrollo. Al mismo tiempo, la proporción de personas que padecen hambre ha caído de 35% a 18% desde 1970. La reducción en los costos de alimentación significa que las personas en el mundo en vías de desarrollo, sobre todo los habitantes pobres de la ciudad, tienen más para comer.

Las medidas de prosperidad económica también han subido, basadas en una medida disponible de producción per cápita que mide cuánto un individuo promedio puede comprar. Globalmente, estos es medido por el PBI per per, el cual se ha mantenido casi constante en US$ 400 a través de la mayor parte de la historia de la humanidad. Sin embargo, este nivel empezó a subir después del año 1400 a aproximadamente US$ 700 en 1800 y escaló verticalmente por encima de los US$ 6,000 per cápita globalmente en el 2000; y más aun en los EE.UU., en dónde se disparó a aproximadamente US$36,000. Entretanto, la pobreza ha caído, sobre todo en los últimos 50 años. Aunque los países en vías de desarrollo estén muy a la zaga del mundo desarrollado, se han vuelto más afluentes, triplicando su real ingreso per cápita desde los años cincuenta. Como resultado, el porcentaje de los pobres ha descendido de aproximadamente 50% en 1950 a 24% en 1998. Al mismo tiempo, la diferencia relativa entre los más ricos y el 20% o 30% más pobre ha disminuido ligeramente, aunque

la diferencia absoluta ha aumentado.

Abreviando, el mundo hoy se caracteriza por una prosperidad humana sin precedentes, distinguida por el progreso

en todas las áreas importantes de la actividad humana. Las personas viven mucho más, crecen más alto y más saludables, tienen más para comer, tienen ingresos más grandes, y se han educado mejor. El mundo en vías de desarrollo está poniéndose al día, aunque África sigue siendo un rezagado preocupante.

• ¿Puede continuar la prosperidad humana?

Aun cuando hoy en día la sociedad humana es próspera, queda por verse si esta buena fortuna puede continuar.

Algunas personas creen que estamos viviendo en tiempo prestado y temen que podamos quedarnos sin recursos. Otros expertos advierten del peligro de contaminación de los desarrollos tecnológicos y económicos.

Pero estos temores no tienen mérito, según ilustran los hechos siguientes:

Alimentos: A pesar de los argumentos de que el crecimiento poblacional podría dejar atrás a la producción de alimentos, todos los estudios de la FAO, IFPRI, USDA, y el Banco Mundial muestran que no hay ninguna crisis agrícola inmediata o escasez próxima de alimentos. En cambio, los alimentos continuarán poniéndose más baratos y un número creciente de personas podrá consumir más y mejores alimentos.

Bosques: A pesar de las preocupaciones sobre la deforestación tropical, los bosques del mundo no están bajo amenaza. Mientras aproximadamente el 20% de todos los bosques se han perdido, alrededor de un tercio de la masa terrestre mundial todavía está cubierta por bosques, y esta cantidad no ha cambiado mucho desde la Segunda Guerra Mundial. Los bosques tropicales están siendo reducidos a una tasa anual por debajo del 0.5%, mucho menos que el 1.5% a 4.6% por

año que se cita a menudo.

Energía: No nos estamos quedando sin energía. Aunque usamos cantidades crecientes de energías fósiles como el petróleo, carbón y gas, se ha encontrado más y, al presente nivel de consumo, se tiene petróleo para durante por lo menos 40 años, gas para por lo menos 60, y carbón para por lo menos 230 años.

Adicionalmente, hay muchas posibilidades para fuentes de energía renovables. Por ejemplo, el costo de la energía solar como de la eólica (viento) ha caído un 98% durante los últimos 20 años; y estos recursos de energía renovables son casi ilimitados. Otras posibilidades incluyen la fusión y tecnologías todavía por ser inventadas.

Recursos No Energéticos: Otros recursos no energéticos parecen ser abundantes y permanecerán así, incluso el hierro, cobre, cinc, potasio y nitrógeno. Los precios de casi todos los recursos han venido cayendo, y a pesar de un gran aumento en el consumo, estos materiales primarios importantes les quedan más años de consumo que nunca antes.

Agua: El problema de disponibilidad de agua no es uno de escasez, sino de manejo. Eliminando las ineficiencias en la agricultura, la industria y en la distribución, se puede preservar los niveles de agua.

Contaminación: Contrariamente a la creencia popular, la contaminación no está minando nuestro bienestar. Al contrario, la contaminación ha sido dramáticamente reducida en el mundo desarrollado. Las alarmas sobre la lluvia ácida y bosques muertos se han convertido en mitos - el aire y el agua son más limpios que en cualquier otro momento desde el arribo de la Edad Industrial.

El riesgo más grande que enfrentamos viene de la contaminación del aire de interiores por el gas radón, humo de cigarrillos, formaldehído y asbesto, toda vez que pasamos más tiempo dentro de habitaciones y hemos sellado herméticamente nuestras viviendas.

Ventilación y aislamiento apropiados pueden ayudar a resolver este problema.

• Los temores futuros

¿Qué de las muchas otras amenazas horribles promovidas por los alarmistas ambientalistas? Las preocupaciones

de que los pesticidas causan cáncer son exageradas, dado que los pesticidas causan sólo un máximo de 1% de todas las muertes por cáncer. Las advertencias sobre la extinción de especies también son exageradas, toda vez que hemos venido perdiendo sólo 0.7% de nuestras especies cada 50 años, no el 15% a 20% como se afirma a menudo. Los temores sobre el calentamiento global también están equivocados. Aunque la creciente concentración atmosférica de CO2 producirá un ligero aumento en la temperatura, no disminuirá la producción de alimentos o causará más víctimas por inundaciones, ya que un mundo económicamente más pudiente podrá protegerse mejor. Esta protección costará hasta US$ 5 billones, pero esto es manejable, y se podrán encontrar maneras de reducir la emisión de gases de invernadero desarrollando energía solar, fusión y otras fuentes probables de energía.

La prosperidad continua nos espera, y ella ayudará en el manejo de cualquier problema que se vaya presentando,

como el calentamiento global.

Sobre el Autor

Bjorn Lomborg es un Profesor Asociado de Estadísticas en el Departamento de Ciencias Políticas en la Universidad de Aarhus en Dinamarca. Él ha publicado en revistas científicas internacionales en los campos de teoría del juego y simulaciones computarizadas.

La recomendación

La tierra no se está quedando sin petróleo. El recalentamiento global no destruirá nuestra civilización.

El hambre está eliminándose. La contaminación está decayendo, y el ambiente, en general, está más limpio y en bastante buena salud. ¿Le suenan absurdas estas declaraciones?

En ese caso, usted probablemente ha estado escuchando demasiado a los alarmistas que se ganan la vida a través de los medios de comunicación. O por lo menos, ésa es la opinión de Bjorn Lomborg, quien se trae abajo muchas nociones populares pero mal sostenidas, con su análisis fresco de datos ambientales de largo plazo y de salud. Su libro está impecablemente documentado, al punto que muchos lectores se perderán en los detalles técnicos y el análisis estadístico. Por esa razón, se recomienda este libro principalmente a los estudiantes serios de política ambiental.

Además en la XXVI CONVENCIÓN MINERA-Arequipa-Perú el pasado 18 de Septiembre , destacó los 5 puntos principales de preocupación:

1-Recalientamiento ( ascenso de la temperatura) y aumento del Dióxido de Carbono.

2-Destacó que el cuidado global es un problema limitado ya que eventualmente se dejará de usar combustibles Fósiles. Al respecto habló de la baja de los recursos renovables. Y la energía proveniente de los recursos renovables ( energía eléctrica y térmica solar).

3-Mencionó la teoría de RXOTO y que cualquier solución haría muy poco mejoramiento a costos increíblemente altos.

4-Aseveró que podemos usar nuestros recursos haciéndolo mucho mejor que lo enunciado en la teoría anterior.

“Haciendo realmente bien en este mundo y no que suene tan solo que se hace el bien”.

Habló del costo de preocupación por año por persona equivalente a U$s 19.000-21.000 millones salvando solamente a 60000 personas. Pero si este mismo gasto se hiciese eficientemente y óptimamente , podrían salvarse el doble de personas ( 120.000 ). Este es el Real State del Mundo . Priorizar correctamente , sin que esto signifique que no habrá problemas. Siempre los habrá. Pero nos estaremos manejando óptimamente.

5-En forma graciosa y haciendo alución al sector de la minería mencionó que : si realmente los recursos estuviesen en peligro, entonces “no” debería haber una tendencia en los precios de los metales a largo plazo decreciente como lo ha habido. Según la ley de oferta y demanda: los precios de los mismos deberían aumentar en caso de estar en peligro de extinción.

Otra Vez Bjorn Lomborg!

Los Fundamentalistas Verdes Lanzan una Campaña de Mentiras

por: Ronald Bailey, Reason Magazine, Corresponsal de Ciencias.

Sugerir a los idealistas del ecologismo que el mundo natural no está por colapsar ante el asalto de una humanidad codiciosa y despreocupada es lo mismo que decir, en una convención de pastores Bautistas del Sur, que el juego, la bebida y el baile no son pecados. En ambas circunstancias, los ideólogos Verdes y los Bautistas le denunciarán como un hereje venal que debe ser expulsado de la comunidad de hombres y mujeres decentes antes de que usted los contamine con sus peligrosas ideas.

Bjorn Lomborg, el autor del excelente libro El Ecologista Escéptico: Midiendo el Real Estado del Mundo (The Skeptical Environmentalist: Measuring the Real State of the World), recién publicado por Cambridge University Press, ha provocado la ira de los fundamentalistas ecológicos. En consecuencia, este antiguo miembro de Greenpeace está sufriendo ahora una salvaje campaña de desinformación orquestada por algunas de las más grandes y prominentes grupos del lobby ecologista, incluyendo al Worldwide Fund for Nature (WWF) y el World Resources Institute (WRI).

Como parte de dicha campaña, el WWF y el WRI han emitido un parte de prensa conjunto a todos y cada uno de los miembros de la Sociedad de Periodistas Ambientales (Society of Environmental Journalists) alertándoles «que deben ser precavidos cuando informen sobre el nuevo libro de Bjorn Lomborg.»

¿Por qué? Entre otras razones, el libro «ha sido ampliamente publicitado y aplaudido por los conservadores».

El parte de prensa del WWF/WR, firmado por el presidente del WRI Jonathan Lash, asegura que el libro está «plagado con argumentos engañosos y errores fácticos.» Luego pasan a listar «Nueve Cosas Que los Periodistas Deben Saber Sobre el Ecologista Escéptico», incluyendo la encanecida y vieja estrategia de ataques Ad Hominem de cuestionar las credenciales del sujeto —atacar al Hombre, no al argumento.


• La copa llena de dislates de Stuart Pimm

Sin embargo, cuando se revisan las «Nueve Cosas», encontré que es mejor que los periodistas y todos los demás lectores estén alertas sobre la grave y severa desinformación que les está siendo vendida por los lobbystas verdes que han descubierto que sus franquicias comerciales están amenazadas por el libro de Lomborg. Por ejemplo, en el punto #2, el WWF/WRI acusa a Lomborg de «pseudo erudición» porque cita «artículos que no han pasado por el proceso de peerreview científico».

Esta afirmación se repite como loro en una aborrecible revisión del libro aparecida en la revista Nature que alega, «Como un mal examen trimestral, el texto de Lomborg se basa ampliamente en fuentes secundarias.

De unas 2.000 referencias, un 5% proviene de fuentes de noticias, y 30% de «downloads» de Internet - fácilmente

accesibles, por consiguiente, pero frecuentemente sin revisión «peer-review». Apenas el 1% son estudios originales de Nature …. Esta inclinación hacia material sin peer-review sobre publicaciones internacionales de reputacion es algunas veces increible»

Uno de los revisores elegidos por Nature es el notorio alarmista ecológico Stuart Pimm, un profesor de Biología Conservacionista de la Columbia University. De manera interesante, el profesor Primm acaba de publicar «El Mundo Segun Pimm», y un rápido vistazo a las 245 notas al pie que apoyan su ortodoxia ideológica –y en consecuencia pesimista– de la evaluación del estado del mundo natural, nos revela que por lo menos la mitad de las fuentes que el mismo Pimm cita provienen de trabajos sin peer-review, incluyendo numerosos informes de grupos del lobby ecologista como la

Audbon Society, y agencias internacionales y gubernamentales como la FAO, UNEP, y otras. También cita Pimm numerosos libros sin peer-revirew como Cadillac Desert y Guns, Germs and Steel junto a numerosas fuentes secundarias como la Encyclopedia Britannica, informes de los medios del New York Times, Barron’s, The Economist, y Vanity Fair.

De hecho, de las 245 referencias, Pimm cita artículos de Nature solamente 10 veces— lo que hace el 2,5%, no el 1%. Pero no resulta nada claro que un 1,5% adicional de citas de Nature le agreguen algo de credibilidad, después de todo, dado que Lomborg debe haber citado a Nature más de 20 veces para obtener el 1% calculado por Pimm.

En cuanto al desprecio de Pimm por los «downloads de Internet», mirando a las referencias de Lomborg se encuentra

que la mayoría de los downloads son, ciertamente, informes de organizaciones internacionales y gubernamentales que juntan y publican las estadísticas ambientales que aún los alarmistas como Pimm usan en su propios libros. De manera que Pimm está criticando a Lomborg por hacer exactamente lo mismo que él hace, y que sabe que es perfectamente aceptable

hacerlo. Muy claramente, los editores de Nature deberían avergonzarse por haber publicado esta porquería de revisión intelectualmente deshonesta.

• El bosque en vez de los árboles

El ataque del parte de prensa del WWF/WRI cita como un ejemplo de la pseudo erudición de Lomborg una supuesta cita errónea de un informe del WWF que encontraba que «casi 2/3 de los bosques originales del mundo, remontándose hasta el período pre-agrícola, (definido como 6.000 AC), habían sido cortados en alguna oportunidad». En realidad, Lomborg no hace nada de eso. él meramente está refutando un engañoso parte de prensa del WWF del 8 de Octubre, 1997, que

anunciaba «El WWF reveló hoy estremecedoras nuevas cifras que muestran, por primera vez, que casi 2/3 de los bosques originales habían sido destruidos.

De las 8.080 millones de hectáreas de bosques existentes en el mundo hacen 8.000 años, sólo permanecen actualmente 3.044 millones de hectáreas» Nótese primero cómo la retórica del WWF fue sutilmente desviada del originalmente inflamatorio «bosques han sido destruidos» al más juicioso y prudente «fueron cortados en alguna oportunidad». Más aún, el «informe» del WWF aparentemente jamas fue publicado, y mucho menos sujeto a «peer-review».

En cuanto a las 8.000 millones de hectáreas citadas como «cobertura original de bosques», uno de los más prominentes investigadores en bosques del mundo, Roger Sedjo, que es miembro Senior del Recursos para el Futuro (Resources for the Future, en Washington, DC), dice que la cifra es excesivamente elevada. De hecho, un estudio emitido por el Oak Ridge National Laboratory en 1997, encontró que los bosques podrían haber cubierto un estimado de 6.800 millones de hectáreas hace unos 8.000 años. Más interesante todavía, si nos remontamos unos 18.000 años, hasta en el final de la

última Edad de Hielo, el estudio del Oak Ridge encontró que los bosques solamente cubrían 2.000 millones de hectáreas de la Tierra. Nótese además que hacen 18.000 años, los bosques tropicales lluviosos cubrían unas 500 millones de hectáreas, mientras que los bosques tropicales de todo tipo cubrían apenas un poco más de 900 millones de hectáreas. Actualmente, 18.000 años después de que los hielos glaciales continentales se retiraron, y aún antes del impacto de la Humanidad, los bosques tropicales cubrían unas 1.700 millones de hectáreas. Aunque no directamente comparable con la

información de bosques del Oak Ridge, el último informe de la FAO (Organizacion de las Naciones Unidas sobre Alimentos y Agricultura) sobre el estado de los bosques del mundo, muestra que la cobertura global de bosques es de unas 3.900 millones de hectáreas.

«Miren, el asunto relevante es lo que está pasando con los bosques en la actualidad» dice Sedjo, «El hecho es que los bosques templados boreales se han estado expandiendo durante décadas y la tasa de deforestación tropical esta reduciéndose». Se djo también está de acuerdo con los expertos que cita Lomborg, quienes dicen que cerca del 20% de los bosques han sido convertidos a otros usos, primariamente agrícolas, durante los últimos dos siglos.

• Revirtiendo la causa y el efecto

A continuación, el parte de prensa del WWF/WRI afirma que Lomborg ha confundido «asociación con causalidad», específicamente, que Lomborg «atribuye mejoras ambientales al aumento de los niveles de vida más que a un mejoramiento de la comprensión de la investigación científica o a las firmes políticas ambientales» Esto es tan completamente engañoso, que llega al punto de ser deshonesto. Lomborg está en favor de ciertas regulaciones ambientales y muy claramente declara que «es probablemente justo decir que la regulación es una de las razones para la reducción de la polucion».

Sin embargo, al revés que sus antagonistas ideológicamente motivados, Lomborg hace notar todavía que «factores

tecnológicos también juegan un importante rol»en la reducción de la contaminación. Por ejemplo, los consumidores han hecho mucho para limpiar el aire simplemente al elegir un cambio de combustibles relativamente sucios como madera y carbón a los más limpios como la electricidad y el gas natural. El Banco Mundial ha identificado «umbrales ambientales» que ocurren cuando los ingresos promedio de un país llegan a ciertos niveles, por ej.: $1.200 para agua potable limpia, y

$3.200 y $3.800 para el comienzo de la reducción de los particulados en aire de dióxido de azufre. Los ideólogos verdes han invertido en gran medida el orden de «causa y efecto», —buena ciencia y fuertes regulaciones ambientales son adoptadas cuando la gente alcanza un cierto nivel de ingresos. En otras palabras, a medida de que los ingresos de la gente aumenta, entonces la gente comienza a preocuparse por los detalles ambientales.

• ¿CUÁNDO UN RESPALDO NO ES UN RESPLADO?

Acto seguido, los revisores de Nature recurren a la repugnante

táctica de llamar a sus cófrades ideológicos

para «refutar» a Lomborg. Específicamente, Lomborg

cita a los apocalípticos Paul Ehrilch y E.O. Wilson como

patrocinantes del Wildlands Project que reservaría al

50% del continente de Norteámerica como «tierras silvestres

inhabitadas». De manera que Pimm y Harvey

dijeron que ellos simplemente llamaron a Ehrlich para

preguntarle si el apoyaba dicho plan. «No se nada acerca

de dicho plan», replicó Ehrilch. «si existiese alguno,

no lo apoyaría» De manera que Lomborg debe de

estar equivocado,¿ no es cierto? ¡Equivocado!

Lomborg y todos los lectores de la revista Science

pueden bien ser perdonados por pensar que Ehrlich y

otros apoyaron al mencionado proyecto. Después de

todo, un artículo titulado «The High Cost of

Biodiversity» (El Alto Costo de la Biodiversidad), en la

edición del 25 de junio de 1993 muy claramente decía

que ellos apoyaban el proyecto.

«Los principios del Wildlands project han recogido

respaldo de luminarias científicas tales como E.O.

Wilson de Harvard, Paul Ehrlich de Stanford (quien

se describe a sí mismo como un «entusiasta impulsor

»), y Michael Soule de la Universidad de

California, Santa Cruz, quien es uno de los fundadores

del proyecto», informó Science. ¿Podría ser

este un caso donde un ambientalista ideológico olvida

lo que dijo antes, cuando es conveniente hacerlo?

• LA TÉTRICA SCIENCE

Sobre el cambio climático, el parte de prensa del WWF/

WRI descarta a Lomborg por apoyarse supuestamente

en un «controvertido modelo económico» en su análisis

de los costos de intentar reducir las emisiones de

los combustibles fósiles como una manera de controlar

al calentamiento global a través del Protocolo de Kyoto.

Una revisión negativa del libro de Lomborg hecha por el

analista inglés Michael Grubb, en la edición del 9 de

noviembre de 2001 de Science concuerda con el WWF/

WRI y afirma que el libro de Lomborg «llega su nadir

cuando Lomborg se vuelve hacia la economía del

clima y el Protocolo de Kyoto».

Graciosamente, la misma edición de Science en donde

se publica la revisión de Grubb, aparece un artículo

del economista de la Universidad de Yale, William

Nordhaus, titulado «Economía del Calentamiento Global

» (Global Warming Economics), Nordhaus investiga

al mismo «controvertido modelo económico» que es

despreciado por el WWF/WRI y Grubb. Nordhaus calcula

que si el Presidente Bush no se hubiera retirado del

Protocolo Kyoto-Bonn, le hubiese costado a los Estados

Unidos $125 Mil Millones anuales implementarlo,

llegando a un total de $2.5 Billones durante los próximos

diez años. Aún sin la participación de los Estados

Unidos, a los signatarios de Kyoto les costará más de

$600 mil millones para implementarlo en los próximos

diez años. «El Acuerdo Kyoto-Bonn hará pocos progresos

en frenar el calentamiento global, mientras

que incurrirá en costos substanciales», concluye

Nordhaus. Lo que demuestra la nula validez del frecuentemente

escuchado argumento de los verdes de que

reducir el uso de los combustibles fósiles ahorrará más

dinero del que costará.

• ¿SÓLO POSTRE?

Una vez más, sin la menor pizca de vergüenza acerca

del hecho que acababan de despellejar a Lomborg por

usar información sacada de la web y sin peer-review,

los revisores de Nature finalizan su crítica dirigiendo a

sus lectores a un sitio de la web Anti-Lomborg.com,

que no contiene análisis con peer-review de ninguna

clase, sólo predicciones apocalípticas, no originales,

de ideólogos ecologistas. El sitio contiene una foto de

un ecologista arrojando una torta de crema a la cara de

Lomborg durante la presentacion de su libro ¿que tal

para un debate razonable?

Y la campaña de odio en contra de Lomborg sigue rodando.

De acuerdo a Pimm y Harvey, la revista

Scientific American ha comisionado a 5 revisores para

que desenmascaren a Lomborg. ¡Nada tan útil como

prejuzgar las conclusiones!

Finalmente, en un libro que trata un tópico tan vasto

como «El Real Estado del Mundo», existe la posibilidad

de que hayan errores menores y traspiés de interpretación

y análisis. Encontrarlos y corregirlos es un

ejercicio importante y honorable, pero no es eso lo que

los ideólogos del ecologismo están haciendo. En su lugar,

están tratando de hallar errores menores para luego

exagerar su significancia mientras que se sugieren

errores mayores. Al vilipendiar y calumniar a Lomborg

intentan impedir que los ciudadanos preocupados,

formadores de políticas, y periodistas lean y evaluen al

El Ecologista Escéptico por ellos mismos.

«Si usted es escéptico con ambos lados del asunto,

creo que usted verá que yo cito continuamente

evidencia y argumentos científicos.», dice Lomborg.

«Mis críticos tratan de prejuiciar a los lectores en

mi contra, de atacar más a mi caracter que a mis

argumentos. Ello tiende a hacerme sospechar más

de sus intenciones» Amén.

Ronald Bailey es el corresponsal cientifico de Reason,

y el editor del Earth Report 2000: Revisiting the True

State of the Planet (McGraw-Hill).

Libros. El ambientalista escéptico

Midiendo el verdadero estado del mundo, de

Bjorn Lomborg.

Comentario de Jane S. Shaw.

Bjorn Lomborg sacudió al mundo de los ambientalistas.

Describiéndose a sí mismo como un “ex izquierdista

miembro de Greenpeace”, el estadista danés produjo

un libro que destruye la mayoría de los miedos

apocalípticos que mantienen a Greenpeace a flote. “El

ambientalista escéptico” demuestra en forma persuasiva

que el medio ambiente está mejorando, en lugar de

empeorar, y que muchos de los problemas que

Greenpeace y otros grupos activistas llaman crisis inminentes,

como la lluvia ácida o el calentamiento terrestre,

son en realidad, problemas manejables.

Al principio, el libro de Lomborg fue recibido con entusiasmo,

y como a un mochilero vegetariano fue aclamado

como una curiosidad amable. En un artículo para

el New York Times, Nicholas Wade sostuvo que se “sorprendió

de encontrar a alguien que se llama a sí mismo

ambientalista pero que sostiene que las cosas están

mejor...y que el calentamiento global no es tan serio

como generalmente se lo muestra”.

Pero luego se desenvainaron los grandes cuchillos.

Personas importantes, incluyendo científicos que tienen

posiciones rígidas sobre cuestiones ambientales,

aparentemente se sintieron atacadas por las 515 páginas

de Lomborg. Apuntaron hacia él. Un comentario casi

histérico de los ecologistas Stuart Pimm y Jeff Harvey

preguntó por qué Cambridge University Press “decidió

publicar un libro hostil en cuestiones científicas complejas

que difieren del amplio consenso científico, utilizando

argumentos muy frecuentes por fuentes de noticias

en lugar de publicaciones realizadas por sus pares”.

Cuando uno lee el libro, es difícil ver cómo alguien podría

haber realizado estos cargos honestamente. Para

comenzar, “El ambientalista escéptico” está escrito de

forma pensada y conversada con poco dogmatismo y

mucha humildad. Las discusiones están apoyadas por

datos sólidos, siempre cuidadosamente organizados en

gráficos y cuadros. Para cualquiera que ha estudiado

estas cuestiones sin pasión (como lo he intentado hacer

en escritos anteriores, y como tantos otros, como

Julian Simon, Ronald Bailey, Joseph Bast, P. J. Hill,

Wallace Kaufman, Gregg Easterbrook, y Michael

Sanera), las conclusiones de Lomborg son razonables

y bien sostenidas.

El objetivo fundamental de Lomborg es identificar amplias

tendencias, algunas estrictamente ambientales

(como por ejemplo si 40.000 especies se están extinguiendo

cada año, como muchos sostienen). Explica

que uno podría “escribir un libro lleno de ejemplos terribles”

o, alternativamente, un libro “lleno de historias

iluminadoras”, pero ambas serían “igualmente inútiles”.

Además de evaluar las tendencias globales, analiza

amenazas ambientales específicas.

En la mayor parte, Lomborg se apoya en fuentes de

información ampliamente aceptadas (que hace que la

queja de Pimm/Harvey sea absurda). Estas son respetadas

(aunque imperfectas) colecciones de información

de organizaciones como Food and Agriculture

Organization y de la Organización Mundial de la Salud.

Para la información de Estados Unidos, Lomborg se

basa en fuentes como la Environmental Protection

Agency y el Departamento de Agricultura. Lo que sus

críticos no quieren admitir es que las fuentes principales

cuentan una historia de mejora constante en las

condiciones humanas y el riesgo en el medio ambiente

(En el caso de calentamiento terrestre, que involucra

no tanto material fáctico como predicciones basadas

en modelos de computadoras, Lomborg se basa en el

Intergovernamental Panel on Climate Change -IPCC, la

organización científica más conocida en cuestiones de

calentamiento terrestre).

A veces Lomborg se enfrenta a sus fuentes de información

–especialmente, cuestiona algunas de las decisiones

de IPCC- pero durante la mayor parte acepta

las conclusiones de las organizaciones gubernamentales

y de las Naciones Unidas. Por ejemplo, cuando la

EPA sostiene que entre 15.000 y 22.000 personas mueren

en Estados Unidos por radón en sus casas, no lo

discute, aunque muchos lo han hecho. En su lugar, destaca

que ese tipo de contaminación ambiental doméstica

generalmente es ignorada bajo una serie de preocupaciones

mucho menos serias como los temores de

cáncer de las comidas con residuos de pesticidas.

Indudablemente, algunas de las reacciones a “El

ambientalista escéptico” parten de la crítica de Lomborg

de unas pocas luminarias entre los ambientalistas

apocalípticos, como Lester Brown del Workwatch

Institute y Paul Ehrlich de Stanford. Lomborg muestra

cómo Brown utiliza mal datos estadísticos de corto

plazo para que parezcan apoyar sus reclamos pesimistas.

Por ejemplo, Brown seleccionó el comienzo y el

final de un período histórico reciente para dar la impresión

de que los cultivos de granos están cayendo. En

realidad, la tendencia más amplia muestra que están

creciendo. La crítica de Lomborg hacia Brown es inexpugnable,

y no es el primero en hacerla. Pero los amigos

de Brown han elegido continuar en el mismo círculo.

Quizás porque el libro es una colección tan impresionante

de datos estadísticos que sienten que tienen

que destruirlo si pueden.

Eventualmente la marea bajará y “El ambientalista escéptico”

tomará su lugar en nuestras bibliotecas como

una referencia habitual. En realidad, el libro ya está siendo

citado como fuente. Para aquellos más interesados

en hechos que en retórica, será muy valioso para los

años futuros.

Jane Shaw es un asociado senior de PERC –The Center

for Free Market Environmentalism- en Bozeman,

Montana y coatutor con Michael Sanera de “Facts, Not

Fear: Teaching Children about the Environment”.

Bjorn Lomborg | Profesor de Estadística

EL ECOLOGISTA ESCÉPTICO

CIRO GALANTE

Nuestros recursos naturales se agotan. El aire y el

agua están cada vez más contaminados. La población

crece, el hambre acecha. Las especies se extinguen

en vastas cifras: acabamos con más de

40.000 por año. El desierto avanza, esquilmamos

los bancos de pesca y se nos mueren los corales.

¿Y si todo fuera producto de la propaganda

ecologista? Esa es la provocadora tesis de un profesor

de Estadística danés, Bjorn Lomborg, cuyo

libro ‘El ecologista escéptico’ levantó desde su publicación

el año pasado en Inglaterra una considerable

polémica al contestar a las organizaciones

ecologistas.

La obra afirma que organizaciones como Greenpeace,

Worldwatch Institute y World Wide Fund for Nature

(WWF) malinterpretan de forma consciente los informes

científicos para extraer conclusiones catastrofistas

que no se corresponden con la realidad.

Lomborg intenta desmontar a lo largo de 600 páginas y

cerca de 3.000 notas al pie, estadística en mano, lo

que define como la «letanía» del deterioro del medio

ambiente. Como ex militante de Greenpeace -aunque

la sección danesa no tiene constancia de ello- se ha

convertido en la bestia negra de los ecologistas.

«Si el mundo fuera mal, nosotros como científicos tendríamos

la responsabilidad de contar las malas noticias.

Pero ahora -por fortuna- está mejorando realmente,

aunque esto no signifique que mejore lo suficiente»,

concede Lomborg.

• INFORMES INCONSISTENTES

El más reciente informe anual de Worldwatch Institute

asegura que en los últimos diez años se ha registrado

la primera extinción masiva de especies debido a la

mano del hombre. Trabajos anteriores afirmaban que los

bosques han retrocedido en superficie y calidad en las

últimas décadas.

Lomborg señala la inconsistencia de unos informes predeterminados

a dar por buenas las cifras extremas y

demuestra cómo fácilmente se puede acudir a datos

rigurosos de Naciones Unidas y la FAO, que afirman

que en realidad la superficie boscosa aumentó el 0,85%

entre 1950 y 1994.

• POLÍTICAS DE FUTURO

El eje de las políticas ambientales debe centrarse en

los deseos y necesidades del hombre y no en la conservación

de un mundo natural carente de derechos

pero digno de respeto y admiración, según Bjorn

Lomborg. «No podemos esperar que países donde parte

de la población no sabe dónde obtendrá su próxima

comida se preocupen del medio ambiente como el mundo

desarrollado puede permitirse hacerlo», reflexiona.

«En el mundo desarrollado, la polución del aire es con

mucho el problema más importante, aunque ha mejorado

mucho a lo largo del último siglo. En el mundo en

desarrollo, es mucho más importante alimentar a la

población, acabar con la pobreza, asegurar la educación

y los cuidados médicos básicos, y sólo entonces

se pueden empezar a preocupar de su medio ambiente

», dice Lomborg.

• «EVITAR QUE LOMBORG TE CACE»

El ecologista escéptico puede encontrarse en un inglés

muy accesible en las librerías españolas.

«Me he limitado a señalar los datos. Es lo que deberían

hacer los científicos», concluye el autor, que cree que

la feroz controversia suscitada ha merecido la pena y

los ecologistas empiezan a revisar con rigor sus datos

de partida. «Esto ya ha ocurrido en Dinamarca. Básicamente,

compruebas los hechos una vez más para evitar

que llegue Lomborg y te cace», dice.

Juan López de Uralde | Director ejecutivo de Greenpeace

España

«LA ECOLOGÍA NO PUEDE REDUCIRSE

A ESTADÍSTICAS»

El director de Greenpeace, el donostiarra Juan López

de Uralde, rechaza las tesis del libro ‘El ecologista escéptico’

y considera que la pobreza y la contaminación

tienen un origen común.

CIRO GALANTE

- Lomborg, autor de ‘El ecologista escéptico’, acusa

al movimiento ecologista de manipular las estadísticas

para reforzar sus mensajes.

- Las ciencias ambientales no pueden, en muchos casos,

reducirse a determinadas estadísticas como trata

de hacer Lomborg. Por ejemplo, el concepto de contaminación

atmosférica alude al conjunto de elementos

extraños emitidos por el hombre que alteran la composición

de la atmósfera. Ciertamente, después de años

de campañas de presión, la presencia de algunos contaminantes

en la atmósfera empieza a disminuir; es el

caso del plomo de la gasolina o de los óxidos de azufre

desde la puesta en marcha de normativas contra la lluvia

ácida. La presencia de estos elementos en la atmósfera

de Europa se está reduciendo, insisto, gracias

a las campañas desarrolladas por las organizaciones

ecologistas. Otros contaminantes, sin embargo, continúan

su presencia ascendente. El ejemplo más evidente

es el dióxido de carbono procedente de la quema de

combustibles fósiles, cuya concentración en la atmósfera

sigue aumentando.

- También sugiere Lomborg cambiar las prioridades

medioambientales por la eliminación del hambre

y la pobreza.

- La conservación del medio ambiente garantiza también

la conservación de medios de vida. Lomborg reconoce

que en este momento se producen alimentos en

todo el planeta para satisfacer de sobra las necesidades

alimentarias de los que hoy en día están hambrientos.

El problema del hambre es un problema de distribución

de los recursos. Hay un origen común entre la

pobreza y la destrucción del medio.

- ¿Se le puede pedir a los países en desarrollo que

sacrifiquen su crecimiento a la conservación del

medio ambiente?

- Las propuestas de Greenpeace no van encaminadas

a que se sacrifique el desarrollo, sino a que se integre

la conservación de los recursos con el desarrollo humano.

El origen de la destrucción ambiental tiene que

ver en la mayor parte de los casos con el saqueo de

recursos por parte de corporaciones internacionales,

que nada tiene que ver con el desarrollo de los pueblos.

Pensemos en los recursos pesqueros en la costa atlántica

africana, por ejemplo, es un caso claro en que

grandes empresas esquilman los caladeros. Qué decir

de la exportación de residuos tóxicos a países en vías

de desarrollo, y así sucesivamente. No se debe confundir

el interés de las grandes corporaciones con el de

las poblaciones locales.

- Lomborg también ataca el Tratado de Kioto por el

elevado coste de unas medidas que se desconoce

si lograrán controlar efectivamente el cambio

climático.

- Estamos de acuerdo con Lomborg en que el Protocolo

de Kioto resulta insuficiente. Pero él yerra al concluir

que puesto que es insuficiente, es mejor no hacer nada.

Lomborg no cuestiona el cambio climático, ni su gravedad,

pero dice que no merece la pena combatirlo. Es

aquí donde discrepamos radicalmente. Hay que reducir

las emisiones mucho más allá de lo establecido en Kioto,

pero Kioto es un primer paso. Nuestros hijos no nos

perdonarían que no hiciéramos nada para hacer frente

a la mayor amenaza a la que se enfrenta nuestro planeta.

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